Es el caso de Samira Bellil que dejó escrito su testimonio antes de morirse, a los 31 años de edad. "Excitado por mis gritos, K. me golpea con todas sus fuerzas (...) No tiene piedad alguna de mí, continúa golpeándome hasta que no tengo fuerzas para reaccionar, hasta que me doy cuenta de que tengo que seguirle si quiero continuar viva. Por lo tanto, le obedezco (...)
He aquí un artículo del país que trata sobre el movimiento "Ni putas, ni sumisas" y sobre el incremento del poder machista en los getos.
http://lacomunidad.elpais.com/gilgalo/2008/9/9/ni-putas-ni-sumisas-sexo-los-guetos-urbanos-
Esta foto, que significa "en falda y no sumisas" representa este movimiento que propugna un feminismo
laico y republicano para equiparar a las mujeres de los extrarradios con los
derechos de las francesas en los espacios sociales acomodados.
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